Dia 8: Ilumina el Camino: Juan el Bautista, Juan el Pionero

“No tengas miedo, Zacarías, pues ha sido escuchada tu oración. Tu esposa Elisabet te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento, porque él será un gran hombre delante del Señor. Jamás tomará vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde su nacimiento. Hará que muchos israelitas se vuelvan al Señor su Dios.  Él irá primero, delante del Señor, con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con los hijos y guiar a los desobedientes a la sabiduría de los justos. De este modo preparará un pueblo bien dispuesto para recibir al Señor.” – Lucas 1:13–17 (NIV)

Nunca olvidaré mi primera caminata en las montañas por el camino Appalachian. Fui junto a tres amigos e hicimos una caminata de tres días por 30 millas en el 2008. Nunca había hecho una caminata antes, mucho menos un viaje de varios días. Yo preparé: Botas nuevas para escalar, una mochila nueva, todo tipo de alimentos, tabletas purificadoras de agua, utensilios, tienda de campaña, bolsa de dormir, y mucho más.

Ahora esto puede sonar loco, pero no pensé en algo: cómo llegar del punto A al punto B. ¡Exacto! No sabíamos a dónde íbamos. Compramos un mapa en la tienda, pero eso realmente no ayudó mucho. Ahí fue como aprendimos sobre la parte más esencial de escalar montañas: El camino está marcado por marcas blancas (un rectángulo blanco pintado en los arboles) cada 70 pies. Una vez que lo aprendimos, teníamos plena confianza a donde íbamos.

Eso me hizo pensar en lo agradecido que estoy por aquellos que vinieron antes que nosotros para marcar el camino. En un punto, este era sólo un gran bosque en la cima de las montañas, pero con el paso de los años se convirtió en un camino de 2.190 millas desde Georgia hasta Maine, por el que pasan más de 3 millones de personas al año. No sé nada sobre la gente que vino antes que nosotros y picó árboles, marcó el sendero, pero sé que nuestro viaje no habría sido posible sin ellos.

En este punto probablemente se pregunten, ¿qué tiene que ver esto con la Navidad? ¡Gran pregunta! En Lucas 1 leemos acerca de un bebé milagroso nacido de Zacarías y Elisabet. Digo milagroso porque ellos eran viejos y Elisabet era estéril, pero Dios los escogió para bendecirlos con un niño llamado Juan. Seguramente usted lo conoce como Juan el Bautista. Juan nació con tal vez la mayor responsabilidad que se le ha dado a cualquier persona: Preparar al mundo para Jesús. En Juan 1:23 (NVI), Juan se describe a sí mismo como “la voz del que grita en el desierto: Enderecen el camino del Señor.”

Juan era un tipo simple. Realmente no había nada especial en él. Usted podría incluso describirlo como extraño. Llevaba pelo de camello como ropa y comía langostas y miel. Nunca pensarías que él sería el precursor de Jesús. Usted también nunca habría pensado que sus padres podrían tener un bebé. ¡Pero así es como Dios trabaja! Así que, Dios envió a Juan a ser un pionero. Él preparó a la gente para la venida de Jesús predicando arrepentimiento y bautizándolos con agua.

Si estoy agradecido por aquellos que prepararon y marcaron el camino para mi viaje, estoy aún más agradecido por Juan, un hombre sencillo que obedeció el llamado de Dios y señaló a innumerables personas al Mesías venidero. Puede preparar todo lo que quiera, reunir todos los suministros que pueda necesitar, pero si no conoce el camino todo lo demás no tiene sentido. Así que Juan preparó el camino para nosotros y nos señaló al que es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Y ahora es nuestro turno. ¿Cómo puedes hacer por los demás lo que Juan hizo por tantos?

DEJA ENTRAR LA LUZ

Juan, el Elías venidero

“¡Miren! Yo envío a mi mensajero y él preparará el camino delante de mí.” – Malaquías 3:1 (NTV)

En Lucas 1, el ángel le dice a Zacarías que él y su esposa, que no podían tener hijos, tendrían un hijo llamado Juan, que “seguiría delante del Señor, en el espíritu y el poder de Elías. . . preparar a un pueblo bien dispuesto para recibir al Señor” (Lucas 1:17 NVI). Y más tarde, Jesús nos dice que Juan era “el Elías que iba a venir” (Mateo 11:14 NVI).

Así que, ¿era Juan realmente Elías? ¡Sí y no! Sí, Él vino en el espíritu de Elías para cumplir el papel profético de Elías como precursor del Mesías. Pero no, porque no era el mismo hombre que fue llevado al cielo en un carro de fuego (2 Reyes 2) regresando a la tierra. Él no era el profeta original reapareciendo en la tierra. Era un ser humano diferente, enviado por Dios “en el espíritu y el poder de Elías” para cumplir el papel de Elías en la primera venida de Jesús.

Juan y Elias

  • Predicaron arrepentimiento cuando Israel se había olvidado de Dios (1 Reyes 18:21; Lucas 1: 13–17; Mateo 3:1–2)
  • Vestían igual (2 Reyes 1:7–8; Mateo 3:4a)
  • Vivían de la tierra y de la vida silvestre del desierto (1 Reyes 17:2–3; Mateo 3:4b)
  • Lucharon en contra estilos de vida religiosos corruptos (2 Reyes 1:16; Mateo 3:7)

DEJA QUE BRILLE LA LUZ

Sal a caminar por tu comunidad para disfrutar mirando las luces de Navidad.

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